Monday, November 20, 2017
 
 
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Khiva, un oasis en la Ruta de la Seda

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¯¯¯Estamos en Khiva, en el coraz¯¯n de la parte norte de la Ruta de la Seda. Detr¯¯s de la muralla defensiva uno puede perder f¯¯cilmente el sentido de la realidad. Estas 25 hect¯¯reas de tierra est¯¯n dominadas por un m¯¯gico pasado¯¯¯, explica Galina Polonskaya, nuestra enviada especial a Uzbekist¯¯n. Khiva tiene m¯¯s de 2.500 a¯¯os. Es una de las ciudades m¯¯s antiguas de la Ruta de la Seda. La parte de la ciudad situada detr¯¯s de la fortaleza se llama Ichan Khala, es decir, la antigua ciudadela. Aqu¯¯ viv¯¯an sus gobernantes y aqu¯¯ recib¯¯an a invitados de todo el mundo. Los palacios de los Khan, las mezquitas, los mausoleos y los minaretes, todo se encuentra hoy inscrito en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. ¯¯¯Khiva es una de las raras ciudades que mantiene su car¯¯cter peculiar y original, todav¯¯a pueden percibirse las intenciones de los arquitectos, asegura Rumia Latipova, gu¯¯a tur¯¯stica. Toda la ciudad es como un museo al aire libre. Pero al mismo tiempo la ciudad est¯¯ viva. Unas 3.000 personas viven aqu¯¯ y cada una de ellas recuerda a los tiempos en los que la ciudad fue constru¯¯da¯¯¯. Sus habitantes creen que el agua de sus pozos atrae la buena suerte y la felicidad. Una creencia cuyo origen se encuentra en el descubrimiento de este oasis. ¯¯¯La leyenda cuenta que un hijo de No¯¯ viaj¯¯ una vez a este desierto y vi¯¯ un enorme bosque en sue¯¯os. Al despertar descubri¯¯ un pozo, su agua era deliciosa. Por ello decidi¯¯ construir una ciudad¯¯¯, cuenta Galina Polonskaya. La ciudad de las mil y una noches se despierta con sonidos del pasado. Otra manera de acercarse a su historia es admirar sus obras de arte talladas en madera local. Este tipo de esculturas pueden verse por todas las esquinas de la ciudad. Cada una de ellas nos cuenta una historia. Un coraz¯¯n en una puerta significa, por ejemplo, una entrada a un har¯¯n, explica Madamin Madaminov. Madamin pertenece a una dinast¯¯a de artesanos que trabajan la madera y compara estas esculturas con verdaderos libros. Esta profesi¯¯n siempre ha estado entre las m¯¯s prestigiosas en Khiva. Madamin trabaja con su hermano y poco a poco ense¯¯a a sus sobrinos lo que ¯¯l aprendi¯¯ de su padre. ¯¯¯Lo m¯¯s dif¯¯cil, explica Madamin, es hacer trabajar tu imaginaci¯¯n, imaginar lo que realmente quieres ver en una columna, saber lo que quieres de una pieza de madera sin tallar. La madera tiene que cantar. Tienes que poder escuchar m¯¯sica en estas columnas¯¯¯. Una verdadera orquesta de columnas suena en uno de los lugares m¯¯s interesantes de Khiva, la mezquita de Djuma. All¯¯ hay 212 columnas, cada una de ellas es ¯¯nica. La m¯¯s antigua fue tallada en el siglo X. ¯¯¯Cuando no consigo que algo funcione en mi trabajo vengo aqu¯¯, dice Madamin. Y, de repente, todas las partes de mi mosaico cobran sentido¯¯¯. El arte de hacer plov, uno de los platos t¯¯picos de Uzbekist¯¯n, tambi¯¯n es muy importante en Khiva desde tiempos antiguos. Sus principales ingredientes son arroz, carne y vegetales. Plov ya exist¯¯a en el tiempo de las caravanas. Permit¯¯a a los viajantes no tener hambre durante mucho tiempo. Cada regi¯¯n del pa¯¯s tiene su propia receta. A veces, una peque¯¯a diferencia puede cambiar totalmente el sabor. Uno de los mejores cocineros de Khiva ha querido compartir su secreto con nosotros. ¯¯¯Lo m¯¯s importante cuando haces plov es hacerlo con amor, con el coraz¯¯n. Ese es el secreto de mi ¯¯xito¯¯¯, explica Nazarbek Kushnazarov. En Uzbekist¯¯n se sirve plov cuando nace alguien, en las bodas o en los cumplea¯¯os. Pero tambi¯¯n es una comida para todos los d¯¯as. Los habitantes de Khiva no pueden imaginar sus vidas sin plov. ¯¯¯Plov para nosotros es como hacer arte, afirma un se¯¯or. Todo depende del talento del artista. Es una de las cosas m¯¯s importantes para la gente de Uzbekist¯¯n¯¯¯. El viaje de nuestra caravana llega a su fin. Por cierto, si hubi¯¯semos viajado en los tiempos de la Ruta de la Seda, nuestro viaje desde Samarcanda a Bujar¯¯ y despu¯¯s a Khiva, nos hubiese llevado m¯¯s de un mes. ¯¯¯El pasado de la Ruta de la Seda une las ciudades que hemos visitado en nuestra serie de programas dedicados a Uzbekist¯¯n. Aquellos que viven en Samarcanda, Bujar¯¯ o Khiva creen que las tradiciones de los tiempos de las caravanas deben ser preservadas para siempre¯¯¯, afirma Galina Polonskaya.
Khiva, un oasis en la Ruta de la Seda





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